Crónica de Cuarentena – Día 1

Primer día de cuarentena y de esta sencilla pseudocrónica, pretendida y cordialmente humorística, de la excepcional situación vivida durante estos días. Todos los derechos reservados, concretamente en la nevera, junto a las latas de atún, el salmón ahumado y el resto de conservas. En el congelador no cabe ni un alfiler de perfil, a día de hoy.

En la mayoría de hogares europeos, la estiba y el acopio de provisiones para estos días de inminente confinamiento se habrían realizado siguiendo un estricto plan de suministro, especialmente elaborado por la OTAN para situaciones de este calibre. Sin embargo, dicho plan de avituallamiento parece estar ya en cuarentena, por lo que el plan alternativo a seguir por el ecúmene occidental ha sido el diseñado, en el siglo XVIII, por el mítico Jack Sparrow, capitán Jack Sparrow, quiero decir: «Arrasa con lo que veas, y generoso no seas». Hordas desbocadas de clientes han vaciado los estantes de sus supermercados de confianza, que han dejado ya de serlo.

En especial, las existencias de papel higiénico (con un número de capas entre uno e infinito), han sido las primeras en agotarse, al igual que los solícitos reponedores, que han terminado la jornada exhaustos. No hay que descartar que estas compras febriles, nunca mejor dicho, obedezcan a una sagaz previsión por parte del ilustrado consumidor primermundista para un posible retorno al Egipto de los faraones, en cuya época, recordemos, la momificación estaba muy de moda.

Particularmente, en mi casa, por lo que sea, hemos acumulado un par de toneladas de limones y naranjas, de forma que los niveles familiares y vecinales de vitamina C están asegurados para los próximos quince meses. Al coronavirus quizás no, pero al escorbuto lo podemos desafiar a tumba abierta.

Siento haber empleado justamente esa expresión, dado el cariz de la actualidad, pero son gajes de usar una máquina de escribir antigua para redactar estas líneas y no poder corregir ni errores ni erratas. De ratas por cierto, posiblemente hablaremos otro día. Espero que no se me adelanten los de MasterChef. Al igual que los derechos de autor, reservo la idea, dado que ahora mismo todo lo que sea reservar es bienvenido, a excepción de entradas para festivales a corto y medio plazo.

Pero vayamos a las actualizaciones internacionales y nacionales del día: Según la OMS, Europa ha arrebatado ya el protagonismo a China, al pasar a ser el epicentro de la pandemia. No hay que dejar pasar la oportunidad de adelantar a los buenos de los asiáticos en algo, por peregrino y aciago que sea.

En España, el siempre eficaz gobierno ha decidido finalmente declarar el estado de alarma. Acto seguido, y tal y como estipula el protocolo a seguir en este caso, el presidente ha recorrido los pasillos del Palacio de la Moncloa tañendo un gong a rebato. Los ministros han comprendido inmediatamente y a la perfección el requerimiento de su jefe, y han acudido en tropel al salón comedor del complejo gubernamental a merendar.

Al otro lado del charco, Estados Unidos ha declarado la emergencia nacional, y Wall Street ha protagonizado una nueva caída entre las bolsas (financieras) de todo el planeta.

Veremos mañana cómo amanece el día.

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Huelga decir que la actualización y extensión de estas crónicas están sometidas a la variabilidad de las circunstancias, así como a la disponibilidad del autor para escribirlas.


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